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DBS Beauty Store nació de la determinación de una mujer que creyó en su idea, trabajó con disciplina y transformó su pasión en el propósito de llevar belleza a la vida de las personas.
Mucho antes de fundar un espacio de belleza para todas las mujeres, Dominique aprendió el valor de la constancia en un lugar muy distinto: una cancha de tenis. Allí descubrió que los sueños también se entrenan y aprendió lo que más tarde se convertiría en su mayor fortaleza: la disciplina, la perseverancia y la pasión por superarse.
Fue campeona nacional, representó a Chile en los Juegos Olímpicos Juveniles en Rusia y, gracias a una beca deportiva, viajó a Miami para estudiar Negocios Internacionales y Hotelería.
Pero incluso en medio de los estudios y la competencia, había algo que la seguía llamando: su fascinación por la belleza. No esa belleza perfecta de las revistas, sino la belleza real, la que hace que cada persona brille a su manera.
En 2006, con solo 22 años, decidió escribir su primer capítulo como emprendedora. Nació D’Beauty Day Spa, un pequeño espacio de bienestar donde se combinaban el cuidado personal y productos internacionales que aún no se encontraban en Chile.
Fue su primer gran aprendizaje: entender que la belleza no se vende, se comparte.
De esa primera experiencia nacería su gran aventura: DBS Beauty Store. Dominique soñó con un lugar donde cada persona pudiera jugar, descubrir y sentirse libre de ser quien es, sin etiquetas ni juicios. Y lo hizo realidad.
Con el tiempo, DBS se convirtió en una de las cadenas de belleza más importantes de Chile, con más de 70 tiendas y presencia internacional en Perú. Este crecimiento inspiró la creación de Empresas DBS, un holding que hoy agrupa marcas como DBS Beauty Store, Tiendas MakeUp, Prismology, Kiko Milano y más de 200 marcas internacionales.
Pero, como en todo buen cuento, el secreto no está solo en el éxito, sino en el propósito.
Dominique cree profundamente en el poder de la belleza como herramienta de empoderamiento femenino y en el rol de las empresas para transformar positivamente la vida de las personas.
Lo que comenzó con una joven soñadora, una raqueta y una idea brillante, hoy nos invita a entender que la belleza es —y siempre será— atreverse a creer en uno mismo.